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Geopolítica de la guerra venezolana: actores y recomendaciones, por José Ricardo Thomas

14/06/2017 9:00 AM

 

Por José Ricardo Thomas.

En Twitter: @ExpertG

En lo concerniente a geoestrategia, el caso Venezuela implica un juego a cuatro bandas entre Estados Unidos, Rusia, China y Cuba, un pequeño actor con aplastante influencia en la política venezolana que intenta dejar de ser el tradicional operador político de Rusia y China en la región.

Consideraciones:

  • Tanto el creciente poderío económico chino, como el renovado alcance y despliegue de sus misiles, han generado alianzas circunstanciales entre Rusia y USA. Sin embargo, en casos especiales ambos países conforman dupla con China para limitar y contenerse entre sí.

  • La geopolítica de Venezuela durante el mandato de Chávez se basó en el poderío petrolero para generar una integración de países latinoamericanos y caribeños, para romper el balance de poder favorable a EEUU.

  • En el mandato de Maduro se intenta continuar la geopolítica de Chávez, sin dinero, pero con el aval y la participación de grupos armados nacionales y extranjeros.

Rusia:

Aspira contener a China y recuperar influencia en Asia y Medio Oriente. Esta búsqueda en términos de Realpolitik y conveniencias geopolíticas, favorecería un intercambio con EEUU de Siria por Venezuela. De momento, hay probabilidades de intercambio. Sin embargo, vale recordar que Rusia es el primer aliado proveedor de material bélico a Venezuela. Por tanto, no se puede descartar su interés en fomentar este negocio. Ya sea por razones comerciales o para forzar a EEUU a redefinir su apoyo a los rebeldes en Siria, o ambos.

En otro orden de ideas, envíos recientes de combustible a Cuba hacen suponer que intenta comprar nuevamente su obediencia. La isla se ha mostrado reacia a perder los recursos e influencias que obtiene de Venezuela.

Una escalada rápida y violenta del conflicto serviría a Rusia para distraer sobre el conflicto en Ucrania: demostrar que Rusia es potencia global, aumentar ventas de armamento y consolidar el liderazgo del presidente Vladimir Putin.

Cuba:

Su gran estrategia apunta a consolidarse como centro indiscutible de las grandes decisiones políticas latinoamericanas. A tal fin, presta servicios de inteligencia e ingeniería social. En lo económico triangula mercancía y direcciona el tráfico de drogas proveniente de países productores.

Constituye el mayor obstáculo al proceso de cambio político pacífico en Venezuela. Se ha rebelado ante sus grandes mentores políticos y financistas internacionales. Ha dejado de seguir líneas políticas de Rusia y es displicente ante las directrices Chinas. La principal razón es el grado de independencia obtenido a través de su control político, económico y social sobre Venezuela. Además de su influencia en países del Alba y rol en el proceso de paz colombiano.

China:

Aspira consolidarse como potencia de alcance global. Dentro del proyecto chino, Venezuela se considera área pivote para influir, controlar y expandirse continentalmente. En términos estratégicos, Chávez utilizó (y fue utilizado) por su retórica, relaciones y petrodólares para penetrar los países del Alba. Hoy día, el gobierno de Maduro aporta poco a esta relación, pese al interés asiático de utilizar nuestro país como centro de abastecimiento y base de operaciones de varias de sus corporaciones. Transitoriamente, el gobierno chino “sostiene” al venezolano, mas no lo apoya realmente por (Miàn zi (面子) pérdida de cara. Vale destacar que China es el tercer proveedor mundial de material bélico y el segundo para Venezuela.

EEUU:

Su objetivo estratégico: recuperar influencia en Venezuela por la vía política. Simultáneamente aspira reducir y repeler la presencia, impacto económico e influencia política de China y Rusia en la región. Mantiene su posición como primer proveedor mundial de armas.

Conclusiones:

  • Es probable que el régimen y sus grandes aliados escalen situación a nivel de vórtice crítico.

  • Un enfrentamiento armado de baja intensidad favorecería un leve incremento de los precios petroleros.

  • No hay solución política ni diplomática sin fuerza militar.

  • Es imperativo el uso de expertos de alto nivel en asuntos chinos y rusos para desactivar a Cuba ante posible ocurrencia de un conflicto regional.