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Miserias del Comunismo: El Salto Adelante Comunal de Mao | Por Javier Lara

El "salto adelante" de Mao significó hambre, éxodo, muerte y penurias para el pueblo chino 03/07/2017 8:57 AM

Por Javier Lara.

Profesor de Historia

En twitter es : @vzla_apesta

Habiéndose hablado en el artículo anterior del Genocidio Camboyano, hoy toca la revisión de su principal fuente de inspiración genocida: Mao Tse Tung y sus ideas.
Entre las muchas masacras que instigó, el Gran Salto Adelante quizá no fue la primera y desafortunadamente tampoco fue la última, pero sin duda fue la más mortífera, maligna e inhumana perpetrada, por todo su elaborado diseño para dejar víctimas a costa sobre todo del uso del hambre como arma, cuidando cada detalle hasta el mínimo.
No podía ser de otra forma, al tomar de inspiración los Planes Quinqueniales que aplicó el genocida Stalin en la URSS con una sangría solo superada con creces por su aprendiz Mao. El plan buscaba con esto llevar a China al paraíso socialista y la industrialización en 15 años. Por ello buscó calcar una parte de las ideas stalinistas con conceptos propios que desarrolló interpretando su propia realidad y sociedad.
Este plan arrancó en 1958 bajo las ideas de crear un comunismo agrario que resolviera el problema de abastecimiento de alimento a la vez que con el excedente se pagarían las compras de tecnología y asesores a la URSS. Así tomó de los soviéticos las ideas de los “koljoz” o granjas cooperativas llamándolas Comunas, junto a la redistribución de tierras expropiadas a terratenientes que serían la primeras víctimas de esta política al ser pasados por las armas o linchados por los nuevos propietarios. Y como final aporte soviético directo vino la compra de fábricas a la URSS para instalarse en China, fábricas que pagarían no con el excedente agrario, las pagarían con su hambre.

Mao empezó a considerar que era preferible dejar morir a la mitad de la población para que la otra pueda comer con gusto, lo veía como un sacrificio favorable a la Revolución dejar morir el campo para alimentar las ciudades


Y si las ideas tomadas del comunismo soviético eran malas, las de Mao para su transformación social tampoco eran bondadosas. Consideraba clave aprovechar el principal recurso chino: su población, colocándola toda a sus órdenes en grandes comunas de 10.000 habitantes cada una bajo el mando de cuadros seleccionados directamente por él, cuyas primeras medidas fueron la abolición de la propiedad privada y asignando una cuota de la población al trabajo en el sector agrario y la otra al sector industrial, todos siempre bajo el sistema de las comunas que se apropió de casas y toda propiedad mínima de los habitantes como ollas, sartenes y dinero. Obligando a todos a malvivir en barracas separados hombres y mujeres, teniendo que alimentarse en comedores comunales asignados por los cuadros, resquebrajándose así las ideas de unidad familiar e individualismo, y regulándose aspectos de la vida como las relaciones sexuales todo por el partido, siendo humillados públicamente aquellos que incumplieran las normas, lo que llevó a muchos a la locura y el suicidio.
Al ser abolido también el dinero, los campesinos recibían el pago en comida de los comedores, pero solo si cumplían las cuotas de trabajo asignadas en la producción, teniendo que hacerse esfuerzos sobrehumanos para conseguir alimento por estar en estas labores y debiendo abandonar otras actividades en detrimento de esto, como por ejemplo la maternidad, teniendo las madres que entregar a sus hijos a las comunas que los asignaban a hogares de cuidado diario, donde se les adoctrinaba con canciones y juegos sobre el comunismo y las ideas de Mao.
Otro aspecto del plan fue la colectivización comunal, entendida como el monopolio de la planificación y distribución del grano, cuya gran directriz resolvió reclutar a más de 100 millones de campesinos para construir presas, carreteras y vías férreas con sus propias manos. Adicional a esto buscaban un desarrollo industrial acelerado por medio de la creación de acero artesanal que esperaban usarlo en vías férreas y construcciones, erigiendo grandes hornos de barro como fundición y usando de material las muchas propiedades adquiridas por las comunas como ollas, joyas, sartenes y monedas, dando como resultado un acero inservible para el propósito que buscaban debido a la calidad de los materiales, resultando el esfuerzo completamente inútil para el propósito asignado.
Y si en el frente industrial las cosas iban mal, en el agrario tampoco mejoraba la cosa, dado que con la recolocación de campesinos en la producción de acero y construcción de presas se generó un déficit de mano de obra que llevó a que gran parte de la cosecha de 1958 no fuera recolectado, lo cual agregado al cambio forzado del modo de vida al comunal, más el aumento de exportaciones de granos para pagar a la URSS las fábricas compradas, llevó al hambre y la locura.
Con estos síntomas apenas generándose a fines de 1958, Mao consideró que el problema del hambre incipiente no eran los factores mencionados, sino de las aves que se comían el grano, por lo que ordenó la caza de todos los gorriones, cuya masacre fue exhibida como un gran logro, sin saber o quizás sabiendo que eran los naturales depredadores de plagas, haciendo que así el problema se agravara al hacer perder la cosecha devorada por langostas y gusanos.
Con la cosecha perdida y gran parte exportándose, lo que quedó fue usado por los cuadros del partido como medio para alcanzar sus objetivos de ascenso en el partido y para su propio beneficio personal, usando así el hambre como arma, negando alimento a aquellos que aún se arriesgaban a disentir, alimentándose ellos con la mayoría y usando otra parte como método para comprar conciencias y hasta favores sexuales. Para ascender en el partido, falsificaban cifras de las cosechas para dar impresión de cumplimiento de cuotas, ayudando así también a mejorar la imagen del partido en el exterior, que en plena hambruna era elogiado hasta por ilustres demócratas del mundo como Francois Mitterand, en ese entonces Secretario del Partido Socialista Francés.

Incluso así, la comida seguía sin rendir, por lo que se fue racionando incluso a aquellos que cumplían las cuotas de producción asignadas, llevando a que estos cuestionaran más a los cuadros y fueran castigados y reprimidos por hambre, agravando más la situación, de manera que los pobladores debieron buscar comida de otros medios, viéndose casos de gente alimentándose de corteza de árboles, raíces y hasta barro, muriendo poco a poco desnutridos por esta mala alimentación.
El problema continúo agravándose por la política del acero artesanal, debido a que el combustible de los hornos era principalmente madera derivando así en una tala indiscriminada de árboles, que alejó especies de caza y no permitió que siguieran comiendo ni raíces. La situación de esa manera generó ahora hasta casos de canibalismo, dónde muchos de los muertos por la hambruna terminaron devorados por sus propios familiares para mantenerse vivos.
Ya en 1959, Mao ya consciente de la evidente hambruna que solo empeoraba con sus más alocadas políticas, buscó repararla a su manera, sin asumir las culpas y copiando a sus inspiradores soviéticos al culpar de la escasez a los pequeños propietarios que aún quedaban bajo la acusación de acaparadores les fue incautado su grano para seguirlo exportando para el pago de su deuda y mantener a los cuadros socialistas alimentados.
Igualmente Mao empezó a considerar que era preferible dejar morir a la mitad de la población para que la otra pueda comer con gusto, lo veía como un sacrificio favorable a la Revolución dejar morir el campo para alimentar las ciudades, ahondando aún más la hambruna, al generar un éxodo masivo del campo a la ciudad, con muchos muriendo en los caminos para llegar a las capitales.
La locura del Gran Salto Adelante solo fue detenida por el Partido Comunista Chino en 1962 tras un estimado de entre 30 a 45 millones de muertos (cifra que solo se hizo pública en 1990) cuando Liu Shaoqi, en ese entonces presidente de la República Popular denunció en el Congreso del partido la situación de la provincia de Henan, de donde era oriundo, donde la hambruna se había cobrado a incluso familiares de él mismo. Esta denuncia fue acogida por el partido que vio con horror como las políticas fracasaron y decidieron así desplazar las políticas de Mao, permitiendo un restablecimiento de ciertas formas de propiedad privada en una suerte de Nueva Política Económica Soviética que llevó a detener la colectivización, la producción artesanal de acero y desplazó la posición de Mao dentro del partido.
Sin embargo, el hambre siguió cobrando vidas por varios años más, y Mao no se detendría en su locura genocida, agregándole ahora a su componente de violencia homicida resentimiento hacia sus compañeros de partidos en futuras masacres por perpetrar