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Película Cabilla: Golpes a mi puerta

Golpes a mi puerta, película venezolana de 1994 sobre, precisamente, las puertas que una tiranía busca derribar 22/07/2017 11:13 AM

El silencio es el mejor aliado de las tiranías. Y las tiranías siempre golpean la puerta de sus sometidos, buscando algo. Lo que sea. Pero lo que principalmente buscan es la rebeldía del ciudadano que se niega a someterse. 

Golpear la puerta para llevarse a alguien, es el resumen de lo que toda tiranía hace. Lo hicieron en el Cono Sur los gorilas argentinos, uruguayos y chilenos. Lo hicieron los tiranos decimonónicos centroamericanos que dibujara de forma siniestra Miguel Angel Asturias en su obra magna, El señor presidente. Lo hicieron y lo siguen haciendo los tiranos comunistas cubanos. 

Lo hace la satrapía venezolana. Y hasta lo ilustran con la infame "Operación Tun Tun". Miles de hogares venezolanos han sido asaltados por fuerzas de seguridad de la tiranía chavista, buscando. ¿Buscando qué? La dignidad de las familias en sus propios hogares.

Hay quien dice que no a veces, hay quien decide que los principios son primero. hay quien decide decir, simplemente, me resisto. Allí, nacen líderes, héroes, mártires. Y cientos de víctimas.

Golpes a mi puerta habla de puertas derribadas y de tiranías. Pero también de resistencia. De la principal, la que nace dentro de los espíritus de quienes padecen al tirano. No del político, ni del que está en la candela, actuando contra un régimen tiránico. No. Habla de la puerta que le golpean al que en el sagrado refugio de sus cuatro paredes, "sin hacerle daño a nadie", termina alcanzado y obligado a decidir si se dignifica o se somete.

Dos monjas refugian a un perseguido por una dictadura. Allí, les llegan los esbirros a golpearles la puerta. Y allí, les llega al par de religiosas, la toma de decisiones más importante de sus vidas, quizás más importante que la decisión de tomar los hábitos.

Esta película ayuda a ver que siempre las tiranías llegan a tu puerta, a golpearla.