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Película Cabilla: Sophie Scholl. Contra el totalitarismo todo es subversivo

Poster de la Película "Sophie Scholl: Los Últimos Días" 19/08/2017 10:00 AM

Contrario a ciertas opiniones simplistas, es bien sabido que combatir a una dictadura nunca es algo sencillo que uno pueda encontrar en un manual o en Google por mucho que se busque. Si a digamos una dictadura simple, en la acepción romana o del estilo de las del Cono Sur y Centroamérica en los 70’s es difícil derrocarla, imaginen como hacerlo contra un totalitarismo real bien establecido en todas las fauces de la sociedad.

Peor aún, imaginen querer hacerlo por los medios pacíficos, no violentos y con actos que hasta a vista de hoy podrían parecer inocentes, como una simple entrega de volantes con la opinión sobre los destinos de la nación. Pues eso es lo que le tocó hacer a Sophia Magdalene Scholl, una joven alemana, durante el oscuro período de la Alemania Nazi, en el movimiento “La Rosa Blanca” al que se adhirió con sus compañeros para entregar folletos, hacer pintas contra Hitler y en general llamar a la resistencia contra la tiranía y al fin de la guerra, que ya en 1942 empezaba a írsele de las manos a las Wehrmacht con su derrota aplastante en Stalingrado, que no paraba de generar una sangría severa en miles de jóvenes alemanes enviados a morir en las peores condiciones posibles.

Por este motivo fue arrestada y su célula desarticulada, siendo todos condenados por traición por el sistema judicial nazi en un juicio espectáculo pleno de injusticia, donde se les sentenció a la muerte por la guillotina en 1943.

Esta película se enfoca más en los detalles de los interrogatorios y juicios que se les siguió a Sophie Scholl y sus compañeros, sus motivos para resistir, su declaración ante la injusticia de su sentencia por el juez verdugo del Tercer Reich Roland Freisler, un fanático especializado en insultar, humillar y condenar a opositores, hasta llegar al momento de su ejecución y martirio.

Una película sin final feliz para los protagonistas, pero que nos hace saber, que bajo totalitarismo, todos somos subversivos por pensar, ser, actuar y vivir, y la mejor forma de resistencia es precisamente, ser subversivo a todo cuanto la tiranía no desee que hagamos.