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[VIDEO] El viento que acaricia el prado: Así comienza una guerra civil

Cillian Murphy, Pádraic Delaney en "El viento que acaricia el prado" 24/06/2017 9:28 AM

Equipo La Cabilla

Twitter: @la_cabilla

Normalmente, se despacha la posibilidad de una guerra civil en Venezuela con las argumentaciones básicas: "No puede haber una guerra civil porque los opositores no estamos armados" es el argumento más usado, de forma constante quizás como mantra, como lamento o como hecho inconmovible.

¿Dónde nace la guerra? Esa podría ser la pregunta. Pompeyo Márquez, recientemente fallecido, decía que el problema no era desarmar a la gente sino desarmar los espíritus. Viniendo de un connotado armador de gente y de espíritus, viene a cuento su palabra. Lo fundamental en una guerra civil no es el arma sino la necesidad de tenerla, de buscarla. Las palabras empiezan a matar primero que los gatillos, cuando se escucha "es que hay que matarlos...", "Esos no merecen ni la vida..." "Hay que tratarlos igual...". Del ojo por ojo al paredón selectivo que invoca el verbo, parece faltar muy poco para llegar al llegadero.

Los ejemplos nacionales arrancan en la Independencia, esa guerra a la que el propio Vallenilla Lanz catalogó como la primera piedra de nuestra guerra civil. De allí se salta a las cientos de "revoluciones" del siglo XIX, llegando a la Guerra Federal, pasando a la "Revolución Liberal Restauradora" y a su contra, la Revolución Libertadora. Se llega a 1945, se pasa al 1948 y la guerra sigue. Y se llega al '52, al 58', a los '60, al 89', '92 y así seguimos, del 2002 al 2014 y aterrizamos en el 2017 y seguimos negando la guerra "porque los venezolanos no somos así". Oh, pobre de nosotros.

El viento que acaricia el prado es una película británica del 2006, que nos muestra cómo va eso de la guerra civil. Nos muestra la puerta por donde entra, la ventana por la que sale, el arma que empuña, el uniforme que porta y el paredón donde termina. Es el relato del nacimiento, de la génesis real del conflicto civil irlandés, descarnada como es una guerra. Es la historia de un fraticidio, de un paredón y de una Nación perdida tarareando una canción, mientras camina hacia el paredón.

Es una ingrata recomendación para quienes aún hablan de la imposibilidad de una guerra civil, viéndolo como algo lejano que pasa "por allá" y que nunca llegará "por aquí".

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